Thursday, June 25, 2009

El bendito olor a pan tostado



por: Pilar Sordo

En un país donde lamentablemente se tienen que dar explicaciones por el estar contentos o felices, recordé que hace algunos años fue a mi consulta un hombre ciego de nacimiento, que tenía una depresión mayor, de esas que son graves.
Yo en una de las tareas, le pido que me anote todo lo bueno que le pasa todos los días, sólo lo bueno. Él tenía una persona que le pasaba de braile al alfabeto de nosotros, así que técnicamente la tarea la podía hacer.
Mi sorpresa fue cuando llega a la semana siguiente con cuatro cuadernos empastados con su tarea hecha. Se podrían morir con la cantidad de cosas que anotó, les voy a contar algunas: la temperatura de la ducha en la mañana, el placer de secarse con una toalla seca, el privilegio de acostarse en una cama con sábanas limpias, olor a pan tostado, la textura de salsa de tomates a la hora de almuerzo, el sol pegándole en la cara, el olor de jazmín en la vereda, las chispitas de la coca-cola. En realidad son muchas más, pero estas son un buen reflejo de lo simple que tiene que ser agradecer todos los milagros del día. Probablemente si yo les pidiera las tareas a ustedes o la hiciera yo, anotaríamos lo excepcional y por eso es que nos cuesta enormidades estar contentos con lo cotidiano.
Nadie puede ser feliz si no tiene un espíritu agradecido, Jaime nos enseña a ver más allá de lo visible, lo esencial es invisible a los ojos, dicen.
No se necesitan, al parecer, que pasen grandes cosas, sólo hay que abrir nuestro corazón y nuestros sentidos para ver lo que tenemos y no lo que nos falta. ¡Que tengan un día lleno de milagros!

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