
20 nuevos casos de infecciones sexualmente transmisibles, de las cuales 10 corresponden a la infección por el IH, precursor del SIDA, y una mujer muerta cada dos horas debido al cáncer cérvico-uterino, enfermedad producida por el virus del papiloma humano, transmitido por el hombre a través de las relaciones sexuales.
Y todo esto, ¿por qué...? Por no haber hecho una simple pregunta a la persona indicada en el momento oportuno, o porque cuando hicimos esa pregunta nos respondieron con evasivas, con mentiras o con respuestas que tuvieron como objetivo asustarnos para que nos "portáramos bien"; pero no tomamos en cuenta que estas conductas lo único que hacen es sembrar el morbo perpetuar mitos, prejuicios y tabés de generación en generación y quizá lo más grave: las mentiras ocupan el lugar de las verdades, lo que literalmente puede costarnos la vida.

Pensamos erróneamente que lo que no se comenta no existe, pero esto es un error, porque la Organización de las Naciones Unidas, la Organización Mundial de la Salud y otras instituciones internacionalmente reconocidas en el ámbito dela salud han demostrado, desde hace varios años, que las culturas que tienen una educación sexual veraz y científica desde la infancia inician sus relaciones sexuales a edades más tardías; mientras que las culturas retrógradas, represivas y oscurantistas inician más temprano, y con ignorancia, debido al morbo que se crea a su alrededor.
Además de lo anterior, desde el punto de vista clínico, en nuestro país el 30% de las mujeres y el 15% de los hombres padece apatía sexual o deseo sexual inhibido: el 15% de las mujeres presenta hipolubricación vaginal; el 20 % de las mujeres preorgasmia; el 70% de las mujeres y el 20% de los hombres, anorgasmia temporal o permanente; el 30% de los hombres y de las mujeres, disritmia sexual; el 20% de las mujeres, vaginismo; el 40% de las mujeres, dispareunia; más del 30% de los hombres sufre algún grado de disfunción eréctil; el 10% de los hombres padece de anhedonia sexual y el 70% de los hombres, eyaculación precoz.
Por increíble que parezca, aproximadamente el 75% de estas condiciones y entidades clínicas puede evitarse, prevenirse e incluso curarse a través de una educación sexual veraz, científica y desmitificada.
Con base a estos datos ¿será importante la educación sexual en nuestro país?
Pero como bien apunta Anabel Ochoa, no podemos pretender tapar el sol con un dedo, porque la sexualidad existe y silenciarla ha traído un cúmulo de fracasos a todos los niveles, pues si negarla y evitar nombrarla nos hiciera "niños bien portados", entonces no tendría caso cambiar las cosas.
Pero las cosas no han sido así y para demostrarlo, basta con voltear a nuestro alrededor: El silencio no ha sido eficaz ni conveniente, tenemos hijos no deseados, violencia y violación, desolación, insatisfacción sexual, infidelidades y velos, depresión y soledad, malas parejas y divorcios, enfermedades, abortos y sobre todo incompresión.



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