A los 86 años de edad, había vivido una vida productiva y agradable y tenía miedo de ser mantenido vivo sin un propósito. Bettelheim había sufrido recientemente un ataque de apoplejía, temía sufrir otro y ya no podía realizar muchas de las actividades que habían proporcionado alegría y significado a su vida. Creía que estaba viviendo tiempo prestado y contemplaba reunirse con un doctor en los Países Bajos que estaba dispuesto a aplicarle una inyección letal.

Desde 1989 hasta 1993, el Dr.Jack Kevorkian (alias El doctor muerte) , un médico, ayudó a 16 personas (casi todas mujeres) con enfermedades debilitantes crónicas a cometer suicidio. Había inventado una "máquina de suicidio" compuesta de botellas que contenían químicos que podían ser introducidos vía intravenosa en el brazo de la persona. La solución proporcionaba una inconsciencia instantánea y una muerte rápida sin dolor. Su primera cliente, la señora J. Adkins, sufría de enfermedad de Alzheimer. No deseaba que su familia pasara por la agonía de la enfermedad, creía que tenía derecho a elegir la muerte, declaró que su acto era en pleno uso de sus facultades mentales y obtuvo el consentimiento de su esposo. Otras dos mujeres que cometieron suicidio no sufrían de enfermedades que amenazaban con matarlas en el futuro inmediato. Una sufría de esclerosis múltiple y la otra una condición pélvica que le causaba un dolor severo y constante.


En dos ocasiones se presentaron cargos de homicidio contra el Dr.Kervorkian y ambos casos retirados al final. En el último juicio, un juez de Michigan retiró los cargos con fundamento en que el suicidio no era un crimen en ese estado y por consiguiente ayudar a consumación de éste no podía ser un crimen. Sin embargo, los problemas legales del Dr.Kevorkian no han terminado. Está programada para entrar en efecto una nueva ley en Michigan que declara ilegales los "suicidios asistidos por un médico" y se están haciendo intentos en California para suspender su licencia médica.
En noviembre de 1992, los ciudadanos de California tuvieron la oportunidad de votar la Propuesta de 1992, los ciudadanos de California tuvieron la oportunidad de votar la Propuesta 161, el Acta de Muerte con Dignidad. La votación estatal de la iniciativa que haría legal que los doctores ayudaran a morir a sus pacientes con enfermedades terminales fue derrotada en votación cerrada. De haber sido aprobada, California se habría convertido en el primer estado en el país que aprobara una iniciativa así. El proyecto de ley habría requerido que el paciente agonizante firmara en forma voluntaria una orden revocable por anticipado de la solicitud de suicidio asistido por un médico. Tendrían que atestiguarlo dos "adultos desinteresados" y podría ser revocada ya fuera por escrito o en forma verbal en cualquier momento.
Otras condiciones en el proyecto de ley dejan claro que al menos tres médicos, incluyendo al doctor que atiendo, deben certificar que el paciente tiene una enfermedad terminal y que morirá dentro de los seis meses siguientes o menos. Esta propuesta fue rechazada por diversas razones, pero los encuestas populares indicaron que la mayoría de los californianos creen que debe permitirse a los médicos ayudar a los clientes con enfermedades terminales a finalizar sus vidas de manera voluntaria.
¿Qué reacciones tiene usted ante estos tres acontecimientos? ¿Bruno Bettelheim tenía derecho a terminar con su propia vida? ¿Qué razones lo llevaron a su respuesta? ¿Un doctor, o cualquier otra persona, tiene el derecho de ayudar a otros a dar fin a sus vidas? ¿Qué motivaría a alguien como el Dr.Kevorkian a arriesgarse a la censura y al encarcelamiento por ayudar a otros a morir? Si usted fuera un californiano en edad de votar, ¿habría votado a favor o en contra de la Propuesta 161? ¿Por qué sí o por qué no?.

Estas preguntas no tienen respuestas fáciles. Con certeza es posible estudiar el suicidio de un modo académico, ¿pero qué hay de los profesionales de la salud mental que encuentran clientes que amenazan con suicidarse? ¿Qué tal si encontramos un amigo, compañero de clases, vecino o pariente que esté considerando el suicidio? En estas situaciones no podemos ser simples observadores.
Se requiere que tomemos acción o decisiones que reflejen nuestras creencias y valores respecto al suicidio. Está aún más cercana a nosotros esta pregunta:
"¿Podría llegar alguna vez en su vida algún momento en que consideraría suicidarse"? Imagínese envejecido, perdiendo las funciones corporales, incapaz de moverse, de leer o de alimentarse por sí mismo y paralizado en parte por una apoplejía. ¿Desearía que lo mantuvieran vivo?.

Me gustaría que usted, quizá con otros amigos, consideraran los tres ejemplos anteriores ¿Podría usted presentar un caso en contra de la prevención del suicidio? ¿Podría presentar un caso contra el derecho a terminar con la propia vida? Espero que usted y la persona elegida para la discusión tema, sean capaces de esclarecer sus pensamientos y valores respecto al suicidio. Es importante recordar, permitir , respetar y comprender la diversidad de opiniones sobre este tema controvertido.
NdS: Este artículo va dedicado a una persona muy querida en mi familia. "Tío Marco". Anímo... yo no quisiera que usted dejara de luchar por su vida, pero los derrames cerebrales son otro cuento. Que Dios haga su voluntad. Aca le queremos mucho.


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