Tuesday, April 29, 2008

Métodos de anticoncepción en adolescentes

La adolescencia suele marcar el inicio de la actividad sexual basada en la erotización de las relaciones.

Las distintas encuestas apuntan a que las relaciones sexuales en los adolescentes y jóvenes están marcadas por la superación de las rigideces y son más abiertas, lo que se corresponde con una sociedad más plural como la nuestra. Pero los datos también reflejan una baja consistencia en la utilización de los métodos anticonceptivos, que lleva a tasas elevadas de embarazos a estas edades así como de interrupciones voluntarias del embarazo. Tener un mejor conocimiento de los métodos anticonceptivos por parte de los profesionales y poder compartir esta información con la población adolescente ayudarían a prevenir embarazos no deseados e infecciones de transmisión sexual.


En España (específicamente la comunidad Valenciana) El Ministerio de Sanidad y Consumo
en sus informes sobre la interrupción voluntariadel embarazo recoge los datos referidos a la tasa específica de abortividad por mil mujeres en el grupo de edad de 19 años y menos, y se manifiestala tendencia ascendente de estatasa (4,22 en 1994 y 9,90 en 2003).

Dos puntos más a resaltar que aparecen reflejados sobre Sexualidad en Jóvenes son: cuando se les pregunta sobre la consistencia en la utilización de métodos anticonceptivos en las relaciones
coitales, entendida como la utilización de algún método anticonceptivo entodas las relaciones coitales, es declarada en los chicos en menor proporción.



Con respecto a los motivos de no utilizar preservativos, las razones aducidas son:

  • La pérdida de intensidad del placer
  • Que les “corta el rollo”
  • Porque no lo tienen disponible en el momento en que lo necesitan

El porcentaje general de las mujeres españolas respecto a la utilización de métodos anticonceptivos en la encuesta Daphne de 2003 (71%) desciende hasta un 45% cuando nos referimos al grupo de mujeres entre 15 y 19 años. Aunque algunas de ellas no los usan por no realizar relaciones con coito, la edad media de inicio de los mismos en nuestros adolescentes (sobre los 16 años) y los datos recientemente aportados por Margarita Delgado respecto a abortos crecientes en adolescentes (el 50% de los embarazos a estas edades finalizan en interrupciones voluntarias de embarazo) nos hablan a las claras de los déficits de la anticoncepción en la adolescencia.

En general, los adolescentes pueden usar cualquier método anticonceptivo. Debemos contemplar siempre la abstinencia como una opción posible, explicando otras opciones (especialmente preservativo y anticoncepción de emergencia) para el caso de cambio de actitud sin consulta previa.


El preservativo masculino


Resulta un método de gran utilidad en los adolescentes. Presenta la ventaja añadida de la prevención de las infecciones de trasmisión sexual (ETS), fundamental cuando se tiene más de una pareja sexual. Además son seguros, relativamente económicos, no precisan control médico y tienen escasos efectos secundarios. Su tasa de fracaso es del orden del 14%, aunque con su uso correcto disminuye a un 3%. Requiere unas condiciones de uso muy estrictas que los adolescentes deben conocer para evitar riesgo de un embarazo no deseado. Los hay de látex y de poliuretano para casos de alergia al látex.

El preservativo femenino

El preservativo femenino es otra opción, si bien su uso es muy reducido. Permite a la mujer controlar la seguridad de su relación sexual aunque presenta algunas incomodidades en el uso que lo hacen poco atractivo. El diafragma ofrece también cierta protección frente a las ITS, aunque no frente al VIH. Consiste en una semiesfera de látex que se coloca en el fondo vaginal cubriendo el cervix, acompañado de crema espermicida que lubrica y aumenta la eficacia. Requiere prescripción médica para su correcta medida y un grado adecuado de motivación por parte de la adolescente para su uso.
Los métodos naturales y el coitus interruptus, siempre a mano, son muy utilizados por los adolescentes. La irregularidad menstrual de la adolescencia puede disminuir su ya reducida eficacia. No tienen contraindicaciones ni efectos secundarios.
La anticoncepción hormonal combinada, en sus formas de administración oral, inyectable, vaginal o transdérmica, constituye un método seguro y eficaz en esta época de la vida. Presenta además una serie de efectos beneficiosos no anticonceptivos como:

  • El aumento de la regularidad menstrual
  • La disminución del sangrado menstrual y prevención de la anemia ferropénica
  • La disminución de la enfermedad inflamatoria pélvica y de los quistes de ovario
  • La disminución del riesgo de cáncer de endometrio y ovario
  • Y de la incidencia del acné, sea cual sea su composición.

El bloqueo precoz del eje hipotálamohipofisario no tiene repercusiones negativas, ni parece afectarse el pico de masa ósea. Tampoco tienen efecto en el aumento de peso mantenido. El aumento en el cáncer de mama detectado en mujeres que usaron preparados de los de alta dosis en su adolescencia durante muchos años no se ha demostrado con los preparados actuales. Se deben usar preparados de baja dosis (menos de 50 mcg de etinilestradiol), intentando una dosis que nos permita un buen control del ciclo menstrual para aumentar el cumplimiento. Para mejorar el cumplimiento se han propuesto pautas con 28 comprimidos (algunos de placebo) y toma continuada o bien otras vías de administración.
Los anillos vaginales se insertan en la vagina para un período de tres semanas, seguidos de una semana de descanso.
Los parches se colocan una vez a la semana durante tres semanas, con otra de descanso. La eficacia de ambos métodos es superponible a la de los orales, sus contraindicaciones las mismas y
nos permiten un buen control del ciclo; suponen una adecuada alternativa para las adolescentes.
En cuanto a los métodos con sólo gestágeno, la mini-píldora, por sus irregularidades menstruales y la aparición de quistes de ovario funcionales, puede resultar poco atractiva. Los inyectables de
AMPD, de uso creciente entre adolescentes en otros medios, pueden resultar útiles por su larga duración (14 semanas) y buena tolerancia; deben conocerse adecuadamente sus irregularidades
en la regla y la elevada frecuencia de amenorrea en el uso prolongado, así como el lento retorno a la fertilidad posterior. Los implantes subdérmicos de gestágeno, de elevada eficacia, permiten la
anticoncepción prolongada por tres o cinco años, pero su afectación en el ciclo puede resultar un inconveniente. La anticoncepción intrauterina, con DIU de cobre o medicado con levonorgestrel,
no está contraindicada en la adolescencia siempre que no exista riesgo de infecciones de transmisión sexual y se busque una anticoncepción a largo plazo.

En referencia a la anticoncepción de emergencia, aunque no sea un método a recomendar como de continuidad, constituye una valiosa segunda oportunidad para una relación no protegida por inesperada, con posible fallo del método o en condiciones de menos control por el/la adolescente (alcohol, drogas…). El circuito para su obtención debe presentar las máximas facilidades y de su prestación debe derivarse el aprovechamiento de la ocasión para un consejo anticonceptivo posterior. La rotura del preservativo es la principal causa aducida en su solicitud.
La anticoncepción de emergencia se puede realizar con la administración de dos comprimidos de 0,75 mg de levonorgestrel en las primeras 72 horas tras un coito no protegido (se puede alargar
a 120, disminuyendo la eficacia). Su eficacia es la prevención de un 84% de embarazos. Tiene escasos efectos secundarios (náuseas-vómitos, mareos, algias abdominales, alteraciones menstruales…), considerándose un medicamento de gran seguridad, que se administra sin receta en gran número de países con sistemas sanitarios avanzados, sin que ello haya redundado en un aumento de la utilización del método.
Su eficacia disminuye con el paso de las horas. De ahí la importancia de no demorar su prescripción cuando se solicita, ya que de lo contrario se está incurriendo en la responsabilidad de su posible disminución de efecto.
Para casos concretos, se puede realizar también la anticoncepción de emergencia con la inserción de un DIU en las primeras 120 horas tras el coito no protegido. Las limitaciones del uso de este
método son las mismas que en otras circunstancias.

0 Opinaron en esta cuestión: