Estos objetos sustituyen a la pareja en la búsqueda del orgasmo, o se hacen imprescindibles para lograrlo.
Se distinguen varias graduaciones para el fetichismo, que comprenden desde la simple preferencia por el objeto fetiche dentro del acto sexual, hasta la completa sustitución del compañero por el fetiche. Por lo general el fetiche es necesario e intensamente preferido para la excitación sexual y en su ausencia pueden producirse trastornos de la erección en el varón.
El fetichismo posiblemente se asociaría a dos patrones: la cleptomanía, o robo compulsivo de objetos, con valor simbólico y gratificación sexual consecuente, y la piromanía o deseo compulsivo de prender fuego con implicaciones sexuales, donde la excitación y gratificación se obtienen al observar las primeras etapas de compulsión, que derivan en un sentimiento de culpa después del orgasmo.
En el fetichismo atenuado se produce la sobrevaoloración de ciertos atributos físicos que son especialmente deseados, o que son condición indispensable para el acto.
En el fetichismo se produce una perdida de interés por los genitales hasta llegar, en los casos más graves, el desinterés por la persona que sólo se convierte en el vehículo fetiche. En el fetichismo profundo ya sólo interesa el objeto, obteniendo el orgasmo por la manipulación de éste, sin la necesidad de portadora.
El diagnóstico no debe realizarse cuando los fetiches se limitan a vestimentas empleadas para travestirse, como ocurre en el fetichismo travestista, o cuando el objeto estimulante desde el punto de vista genital y ha sido diseñado diseñado para ello, como puede ocurrir con los vibradores.
Características personas y sociales del individuo
Parece constituir una condición previa, la disminución del impulso hasta el fin sexual normal, por ejemplo, la debilidad funcional del aparato sexual. En su mayoría, el fetichista es varón y heterosexual, y muchas de sus fantasías son sadomasoquistas. Un gran número de fetichistas son débiles mentales, de inteligencia subnormal o psicóticos, que en este estado actúan en torno a la frustación, la ira, la soledad y la desesperanza. Los fetichistas desarrollan sus actividades de manera solitaria, siendo la expresión más socialmente inadaptada, la instancia en que roban sus fetiches.
Por lo general, el trastorno empieza en la adolescencia, aunque el fetiche puede haber tenido ya una especial relevancia en la infancia. Una vez establecido el trastorno, tiende a ser crónico.


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