
Oliviero Toscani es, sin duda, uno de los creativos más interesantes y polémicos de los últimos treinta años. Provocador nato, se considera más un artista que fotógrafo y, cuando se le pregunta por su estilo, dice que carece de él, en el sentido formalista del término.
Desde su punto de vista, todos y cada uno de nosotros somos únicos y ese es reamente su estilo: ser él mismo.

Nacido en 1942 en Milán, estudió fotografía y diseño en la Hochschule für Gestaltung de Zurich entre 1961 y 1965, cuando el director de la escuela era todavía Johannes Itten - una de las grandes figuras de la Bauhaus-.
Su trayectoria profesional como fotógrafo se inicia en diversas revistas, trabajando después en el campo de la publicidad, donde llevó a cabo campañas para firmas de moda tan prestigiosas como Jesus Jeans, Fiorucci, Esprit, Valentino y Prenatal.
La fama internacional le llegó a raíz de su colaboración con Benetton, empresa de cuya comunicación se encarga entre 1982 y 2000 y para la que construye una imagen de marca propia yreconocible que la convierte en una de las más conocidas a nivel mundial.
Como parte de esa imagen, Toscani desarrolló una serie de proyectos que, en los años noventa, sirvieron de referente a un buen número de diseñadores. Entre esos proyectos hay que citar la revista Colors, - diseñada por el fallecido Tibor Kalman - y la fundación de Fabrica, un centro docente y de investigación en arte y comunicación que lleva a cabo campañas publicitarias - para las Naciones Unidas, Procter & Gamble, entre otros -, proyectos editoriales, programas de televisión y exposiciones.
La relación con Benetton finalizo con polémica campaña en contra de la pena de muerte - para Toscani, ésta no es más que la legalización de la violencia -, que le costó a Luciano Benetton la pérdida de uno de sus principales clientes en los Estados Unidos - los almacenes Sears-.
Entre 1990 y 2000,-ya en los últimos momentos de su relación con Benetton-, fue director creativo de Talk del grupo Miramax de Nueva York, para la que creó una identidad visual completamente nueva.


Nunca ha tenido estudio propio pues, como ha señalado en alguna ocasión, prefiere ser como el cuco "que pone sus huevos en distintos nidos".
Su trabajo ha sido objeto de numerosas exposiciones -entre la Bienal de Venecia y la Trienal de Milán - y merecido un buen número de galardones - cuatro leones de oro, el Gran Premio del Club de Directores de Arte de Nueva York, el Gran premio de la UNESCO, etc-.
Recientemente ha sido miembro del jurado del último Premio Signes.




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